Importancia de los Factores Psicológicos en la Conducción de Motocicletas: Reflexiones sobre la Seguridad Vial

Por Matias Serrano. Psicólogo
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psicologoendosruedas

En un mundo que avanza a un ritmo vertiginoso, parece que aquellos que reflexionan demasiado se quedan rezagados. Lamentablemente, en la actualidad, son pocas las personas que reflexionan sobre sus decisiones, acciones y comportamientos. Sin embargo, cuestionarnos a nosotros mismos, una capacidad única del ser humano genera espacios de diálogo interno y externo que promueven el aprendizaje en todos los aspectos.

¿Cuántas veces ha escuchado el lector la historia de un amigo o familiar que compró una motocicleta sin saber siquiera cómo manejarla, sin tener la Clase C en su licencia de conducir o, peor aún, sin tener licencia de conducir?

Lamentablemente, en muchas ocasiones obviamos nuestra capacidad reflexiva y damos paso a acciones inmediatas, principalmente impulsadas por la emoción, y es en ese momento cuando el «después», enemigo de la prevención y la seguridad, entra en juego… (después obtendré la licencia, después compraré ropa de seguridad, después tomaré un curso, después…).

Si usted, como lector, le pide a un amigo o familiar que enumere varios factores de riesgo en los accidentes de tráfico más comunes, me atrevo a decir que podría mencionar varios de los siguientes:

  • Factores físicos, técnicos o meteorológicos.
  • Deficiencias en la calidad de la red vial.
  • Mal funcionamiento de un gran número de vehículos.
  • Intensidad del tráfico.
  • Velocidad
  • Consumo de alcohol.
  • Etc.

Sin embargo, olvidamos que el factor humano es el principal responsable de las causas que explican los accidentes de tráfico a nivel nacional e internacional.

La conducción se considera una actividad compleja que surge de la interacción entre diversos elementos y componentes del entorno vial, y se lleva a cabo en un contexto dinámico y en constante cambio. Por lo tanto, el conductor (factor humano) de una motocicleta (vehículo) debe ser considerado un elemento de gran importancia, ya que controla en gran medida a los demás componentes del sistema a través de sus acciones al manejar. Estas acciones son el resultado de una serie de factores y procesos psicológicos más o menos temporales, como la edad, la práctica y la experiencia en la motocicleta, el sueño, la fatiga, el estrés, la ansiedad y los estados emocionales intensos, el uso de sustancias adictivas, enfermedades y trastornos, etc., que de alguna manera afectan el funcionamiento de los procesos psicológicos (aprendizaje, pensamiento, memoria, motivación, percepción, atención, toma de decisiones, procesos motores, etc.) que intervienen en la conducción de motocicletas (Pastor, G., Monteagudo, MJ. y Pollock, D, 1999).

Dicho esto, parece que en nuestra cultura inmediatista es prácticamente impensable considerar los factores psicológicos como responsables de la siniestralidad. Me imagino que el lector ha escuchado con más frecuencia «chocó porque perdió el control de la moto» que «chocó porque no tenía la madurez emocional suficiente para respetar la velocidad máxima permitida en la ciudad».

Si bien es difícil conceptualizar y desarrollar contenido sobre los principios humanos y los factores psicológicos que influyen en la conducción de motocicletas, la siniestralidad a nivel nacional demuestra que es imperativo, al menos, crear conciencia en la población sobre la importancia de estos factores al tomar el volante y lo vital que es trabajarlos y entrenarlos periódicamente, al igual que entrenamos nuestro cuerpo en el gimnasio o nuestras habilidades técnicas en las pistas de nuestra querida academia.

Siguiendo esta línea, es innegable decir que existe una dificultad constante para transmitir un mensaje claro e impactante a la población mundial que utiliza vehículos motorizados.

Constantemente vemos en las noticias cómo el factor humano es el principal responsable de los accidentes de tráfico. Esto se expresa una y otra vez en casos de conducción bajo los efectos del alcohol, a pesar de que se sabe que disminuye las capacidades cognitivas y motoras, o en el mantenimiento de una actitud agresiva al volante que perpetúa el conflicto habitual entre los diferentes actores del tránsito, por ejemplo.

Entonces, si las campañas de prevención tienen poco impacto y falta de adhesión por parte de los conductores, es importante que los motociclistas o futuros motociclistas conozcan y reconozcan que, al igual que los diferentes aspectos legales o técnicos de la conducción, los aspectos psicológicos juegan un papel crucial en este complejo proceso de conducción y convivencia vial.

Con lo mencionado anteriormente, ¿Es suficiente? Por supuesto que no. Es por eso que Academia Motos Chile (AMCH) me invitó a escribir este blog para compartir y concientizar a la población motorizada sobre este tema, ya que, al igual que ellos, creo que el conocimiento que no se comparte se pierde.

Por último, debemos tener siempre en cuenta que los elementos psicológicos y emocionales en la conducción son fundamentales para una conducción segura y responsable, y AMCH, asumiendo la responsabilidad de formar conductores integrales, los tiene en cuenta en su trabajo institucional.

¿Podemos seguir hablando y generando contenido sobre esto? Claro que sí, tanto en la concientización, promoción, prevención, práctica y desarrollo de estos factores, pero eso será tema para futuros blogs.

Referencia:

Pastor, G. Monteagudo, MJ. y Pollock, D. (1999) Conceptualización y análisis psicológico del error humano en la conducción de vehículos a partir de los desarrollos recientes del modelo de habilidades, reglas y conocimientos. Universidad de Barcelona.

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